Capitulo II

Influencias y corrientes artísticas

2.1 Introducción

Sin duda alguna  la obra de Helnwein puede ser considerada como ecléctica; es decir que está construida a base de mezclas. Su obra presenta la influencia de varios períodos históricos así como  varios “ismos” (término que abarca los movimientos  artísticos o de vanguardia que van desde finales del siglo XIX y todo el período del siglo XX). 

Es un hecho que el arte siempre se ha influido entre sí, pues aunque uno intente separarlo, es imposible, ya que todo el arte se retroalimenta. Desde finales del siglo XIX hasta finales del siglo XX el arte se puede concebir en una sola palabra: diversidad. Lo interesante de los movimientos que veremos a continuación es que cada uno de ellos refleja un punto de vista muy profundo que, sustentado por sus manifiestos, adquiere un valor importantísimo dentro de la historia del arte. A diferencia de todo el arte generado en períodos anteriores donde un movimiento venía siempre a sustituir al anterior, el arte del siglo XX viene a reforzar la apertura para crear, además del descubrimiento de varias técnicas y soportes, un sinfín de posibilidades ya que los ismos se fueron dando uno tras otro progresivamente y al mismo tiempo en todo el mundo. Cada movimiento creía ser el verdadero, pero es el mismo siglo XX quien por medio de la teoría de la relatividad nos demuestra que nada es verdadero, ni bello y ni siquiera real sino que todo “es relativo a”.


A continuación enumeraré los artistas que consideró han influenciado en la obra de Helnwein. 

2.2 Artistas

Francisco de Goya y Lucientes (1746- 1828)

En la obra de este  rebelde pintor y grafista, nos encontramos con las obras más desgarradas e impresionantes del período neoclásico. En su obra quedó plasmado el reflejo social de su época, sin engaños, acercándose a un realismo total en cuanto a la vida misma sin intentos de cubrir la pobreza, la guerra y el sufrimiento que se vivía  en la España del siglo XVIII. Es importante reconocerle a Goya su gran talento y dominio de las diversas técnicas al ser un gran retratista, ilustrador y pintor de cámara.

2.2.1  Primeras Vanguardias

Simbolismo:

Edward Munch (1836-1944)


Para hablar de la obra de Edward Munch es importante entender un poco de su vida, pues fue su pasado tormentoso lo que lo llevó a reflejar en su arte un poco de esa vida enferma.


En su infancia tuvo tuberculosis; su hermana y su madre mueren cuando él es aun muy joven. Esas angustias y sufrimientos se ven plasmados en sus obras en las que generalmente recurre a temas de niños enfermos y de muertes y de un reflejo del hombre como un ser auto destructivo.


Expresionismo:

Egon Schiele(1890-1918)

Este artista alemán tiene fuertes influencias por parte de su maestro y amigo Gustav Klimt; por medio de un gran dominio de la acuarela, Schiele logra captar a la figura humana en estado de tensión, como si pintara con un pincel nervioso. Pero su obra es destacada especialmente por la fuerte revelación erótica con la que siempre construyó un cuadro.

La Nueva Objetividad

Otto Dix (1891- 1969)

En su obra intenta una recuperación de las tradiciones alemanas del medioevo.  Manejando un realismo técnico logra reflejar la destrucción del ser humano en la cual se ve reflejada la herencia de la Primera Guerra Mundial, donde el mundo se encontraba bajo una tensión desgarradora. Logrando vincular, al pintar prostitutas,  la decadencia del erotismo y de lo sacro en el cuerpo humano.  



Realismo Mágico: 

Tendencia pictórica que se considera una reacción contra el Expresionismo, ya que cree que éste falsea la realidad.; intenta captar una realidad naturalista o fotográfica pero creando una cierta tensión emocional.
 

2.2.2 Segundas Vanguardias:

Arte de Acción 3 : (1945- )

Enviorment, Performance y Happening.

Grupo Guitai en Japón.

Utilizando un lenguaje onírico en 1945 un grupo de artistas japoneses de la región Kansai participa en el desarrollo de un nuevo movimiento encabezado por Jiro Yoshihara  en donde realizan experimentos al aire libre manejando diversos sonidos y  expresiones corporales.  Se valían de luces, colores, sonidos raros y mucho movimiento en los que desarrollaban lo que se conoce como Happenings. Este grupo fue el punto de partida para muchas realizaciones posteriores en otros países. La intención de estos artistas era hacer reflexionar a su público las cuestiones más profundas sobre la relación vida- muerte- finitud, y plantear las críticas a las sociedades destructivas especialmente por los sucesos históricos, como las guerras.


Happening en Alemania


Wolf Vostell (1932)

Introdujo el “decollage” (despegue, arrancado) en el arte; realizó varias series fotográficas y litografías. También realizó varios experimentos de arte de acción por toda Alemania, intentando hacer una crítica para mostrarle a la sociedad la situación devastadora en la que se encontraba Alemania después de la segunda guerra mundial.



Joseph Beuys (1921-1986)

Es sin duda una de las influencias más directas para la obra de Helnwein quien es su más fiel admirador, no solamente porque muchos críticos creen que la propia vida de Beuys es parte sino una obra más de sí mismo. Esta idea fue algo que Beuys  tuvo presente a lo largo de su vida después de un severo accidente aéreo en la segunda guerra mundial en el que cae en la zona rusa de Crimea. Beuys es rescatado por un grupo de nómadas que se dedicaron a cuidarlo hasta que se recuperó completamente; las medicinas que utilizaron este grupo de nómadas fueron grasas animales y fieltro, es por ello que, a partir de ese accidente Beuys incorporará  a lo largo de toda su obra estos dos materiales, además de algunas otras técnicas aprendidas a lo largo de su trayectoria artística como son las ceras y las maderas. Durante todas sus acciones intentaba evocar lo simbólico. Hizo
acciones con animales conjugando el mundo natural con el mundo técnico poniendo siempre en alto a las culturas primitivas que integran al mundo racional con el animal.

Sin duda alguna Beuys en Europa como Warhol en Norteamérica son, después de Picasso y Duchamp, el parteagüas de toda la historia del arte ya que su obra, como sus acciones permitieron una gran apertura;  por ejemplo, el arte efímero que se gestó con mucha fuerza después de la segunda guerra mundial. 



Body Art (1970- )

Este movimiento vienés fue en su tiempo rechazado ya que se consideraba  sadomasoquista, animal y muy grotesco. Fue formado por varios artistas; entre ellos cabe destacar a: Herman Nitsch y Günter Brus. Lo que hacían era experimentar mutilaciones y cortes en todos sus cuerpos para luego manchar con sangre telas o a ellos mismos;  Este grupo argumentaba que sus acciones estaban vinculadas con el arte trivial y ritual. Otro punto de vista era que estas acciones podían estar vinculadas con lo sexual y  manifestando conductas de tipo animal, lo que generaba era un choque con lo establecido por la sociedad. Estas acciones se llevaban a cabo, muchas veces, públicamente.

La Nueva Figuración

Francis Bacon (1909-1992)

La obra de este artista irlandés nacido en Dublín es imposible de encajonar; su temática, gira siempre en torno al ser humano, a lo más carnal y desgarrador. Sus deformaciones hablan sobre un ser humano en tensión, refleja en el exterior de sus personajes el interior del cuerpo humano: por eso su obra es grotesca y visceral. La obra de Bacon permite un giro hacia las nuevas tendencias en el ámbito figurativo; es una construcción a base de destrucción, impulsado por las fotografías de Edward Muybridge que reflejan el movimiento en una imagen que es estática. 

Pop Art (1958-1965)

Este movimiento refleja la recuperación del mundo material especialmente en Inglaterra y Estados Unidos donde tomó mucha  fuerza. La intención de los artistas era resaltar, por medio de imágenes los objetos populares y de la vida cotidiana consumidos por las masas,  transformándolos en obras de arte, es decir, dándoles una nueva lectura. Este movimiento tiene fuertes influencias en publicidad y marketing. La fuerza que tomó este movimiento fue gracias a que las imágenes mostradas eran fáciles de comprender y los espectadores pudieron sentirse cercanos a las obras; a diferencia de todo el arte abstracto que se gestaba en Estados Unidos donde el espectador se sentía muy lejos de la obra y le era difícil de comprender.

Andy Warhol (1928-1987)

Este artista no sólo planteaba en sus imágenes productos que se elaboraban en serie industrialmente, sino que él mismo introdujo un mercado del arte donde vendía su obra en serie, como su taller conocido como “The Factory” (La Fábrica). Su arte habla sobre la psicología de una sociedad que refleja que uno es lo que posee.

Roy Lichtenstein  (1923- )

Lichtenstein utilizaba un proyector para trazar los comics en su obra; lo que intentaba era realzar la imagen del cómic dándole un lugar en la obra de arte, ya que era algo que se vendía muy bien en Estados Unidos por esas épocas, y al darle esta nueva lectura, lograba un reflejo por parte de la sociedad americana fácil de identificar.

Hiperrealismo y Fotorrealismo. (1965-1975)

Si para el movimiento del Pop Art su lema era “Todo es Bonito”, los hiperrealistas tenían un vínculo con lo escéptico argumentando que “Nada es Real”. Artistas como Richard Estes, y Chuck Close intentaban representar el mundo como una realidad vista desde una cámara de foto. Su proceso de creación era tomar una fotografía y proyectarla,  comenzaban a calcar la fotografía para dar el efecto “real” a todas las cosas; el proyector de diapositivas era la herramienta que permitía el tamaño real de las cosas a escala; era tan minuciosa, la labor que, al ver el resultado final de la obra era difícil saber, a primera vista, que era una pintura.

Anselm Kiefer (1945- )

Este discípulo de Joseph Beyus, en sus múltiples viajes por toda Europa recolecta fotografías de lugares y personas que utiliza para manipular e integrar en su pintura teniendo como resultado final obras con mucha fuerza y de un carácter muy innovador. Siempre antepone los orígenes alemanes (la etnia, la tribu)  representa lo que para él ha sido toda la historia alemana desde los mitos hasta las dos guerras mundiales. Mantiene en su obra esa memoria colectiva alemana que constantemente se modifica con nuevas lecturas.

2.2.3 Fotografía

Desde la invención de la fotografía a finales del siglo XIX hasta principios de los años 20 la fotografía se fue modificando; de ser una sustitución en gran parte para la pintura hasta servir como documento socio histórico, la lente ha logrado ser el ojo donde se han abierto una infinidad  de posibilidades para crear obras de arte. Pasando por la escuela neoyorquina con Wetson y Paul Strand hasta llegar a Man Ray, Mapplewhore y Alvarez Bravo, no sin dejar de un lado los grandes fotógrafos de la moda como fueron Helmut Newton y Richard Avedon, la fotografía ha ido tomando su propio camino en el cual podemos encontrar delicadas y extravagantes imágenes que contemplar. Para el siglo XX, especialmente a finales de los años ochenta, la fotografía adquirió un carácter muy especial ya que varios artistas plásticos,  pintores y escultores, se valieron de la cámara fotográfica para interactuar con ella y mezclar las diferentes técnicas desde el revelado hasta los empastes y materiales para crear las piezas de arte más originales. Estamos hablando de artistas que han recorrido los más grandes retos al captar una imagen o llegar al fotomontaje para crear ambientes excéntricos y artísticos.

Entre las influencias fotográficas de Helnwein mencionaremos únicamente a los más destacados artistas contemporáneos, especialmente los que se han centrado en el ser humano.

Gerard Richter (1932- )

Este artista alemán tuvo en sus inicios una fuerte influencia  del arte de Duchamp. Interactúa también con fotografía y pintura pero su intención es crear una obra con mucha nitidez; maneja en sus fotografías un carácter ilusorio pero al mismo tiempo real; utiliza la cámara con tal perfección que logra transportar al espectador hacia otro ámbito de la realidad

Nan Goldin (1953- )

Es una artista que centra su obra en el intento de captar la psicología del ser humano a partir de escenas de gran intimidad y en su estado más cotidiano; generalmente trabaja con gente allegada a ella, y se dedica a viajar por  zonas donde habita la gente de clase baja,  gente que vive en las calles, para captar sus esencias.

Cindy Sherman (1954- )

Esta artista norteamericana mantiene un vínculo muy estrecho con la obra de Helnwein ya que ella siempre es el tema central en su propia obra pero siempre en el constante cambio de su propia apariencia; juega con aspectos muy teatrales valiéndose del espacio y la atmósfera deseada; crea en sí misma constantes transformaciones  como si se encontrara haciendo constantes acciones que ella misma congela en la imagen obteniendo como resultado final todo tipo de obras artísticas.

 Equipo Crónica (1972- )

Este movimiento surgió en España en 1946, influye directamente al Pop Art. Los artistas que formaban este grupo eran, Juan Antonio Toledo, Manuel Valdés y Rafael Solbes. Sus obras se caracterizan por contener imágenes conocidas ampliadas a grandes formatos. También se valieron de imitar las características de los artistas españoles para que fueran fáciles de reconocer como retratos de Velásquez y Goya, así como de los surrealistas Magritte o Dalí. Otras de sus series tienen personajes de Walt Disney como un símbolo que va ligado con el capitalismo en Norteamérica directamente y que al mismo tiempo es fácil de reconocer.

 2.3 Conclusión

Todos estos artistas y movimientos artísticos han sido el reflejo de un siglo de compleja evolución; no sólo en los ámbitos sociales donde pasando dos guerras, el mundo para el hombre perdió toda su grandeza y el sentido positivo de la vida, sino también, por los cambios tecnológicos que fueron avanzando con una gran velocidad. La era cibernética y los medios masivos de comunicación, la economía, que  ha intentado masificara las sociedades, han logrado una pérdida del sentido de la individualidad; Los avances científicos en los que el mismo hombre se vio como instrumento de análisis afectan no solo su modo de vida sino también su psicología y sus emociones internas. Es por eso que no es una casualidad que la mayoría de estos ejemplos artísticos sean el reflejo del caos y de un mundo visto en completa auto destrucción.

Antes de entrar de lleno a la obra de Helnwein fue importante mencionar las distintas escuelas y tendencias que influyeron en los artistas,  especialmente en los contemporáneos donde cada uno, por medio de un diálogo que se centra en el lado del horror, de lo grotesco y de una destrucción del erotismo hasta llegar a la deformación del cuerpo humano, transforman, ese mundo que durante muchos años fue idealizado y exaltado como bello,  hasta entender y asumir ese canon de belleza como algo relativo; es decir, de poder contemplar una imagen descompuesta y en estado de tensión aceptando que es bella porque en realidad todas estas obras son un espejo de lo que somos y de lo que hemos creado en nuestro mundo. Por eso es importante asumir que eso que vemos y repudiamos en las obras de arte contemporáneas es lo que en realidad somos. Es un hecho ya comprobado para el siglo XX que el hombre en realidad sí mantiene una fascinación por lo monstruoso, por lo terrible, por todo lo que las normas de una sociedad limita. Por eso no es gratuito que medios como el cine y el video, en donde se demuestran imágenes de terror y de violencia sean los más exitosos y los que más audiencia tienen. Por eso debemos asumir el arte como una realidad social integrada a todas las ramas y las ciencias  y no como algo aislado.


Los artistas que se atreven a abordar temáticas de horror, lo grotesco, lo deforme, con énfasis en lo sexual en sus obras, saben de entrada que eso a lo que el público llama agresión no es sin duda mas que la propia agresión que ese espectador lleva en su mirada  es injusto pensar que si se muestra la violencia en el cine y en la televisión no pueda considerarse dentro de  las más grandes manifestaciones del arte y que, dentro de ellas, puedan llegar a ser contempladas como lo que pretenden ser: Formas Artísticas. Las aportaciones que hizo Hartmann  sobre la fealdad nos demuestran que ésta es sólo un valor subjetivo y que su presencia en una obra artística y, en cualquier caso, su realidad no, pertenece al ámbito de lo artístico sino al de lo moral;  para Hartmann: 


“La diferencia jerárquica de los valores no es el único principio que rige sobre la elec­ción humana para él es imposible esa ordenación unidimensional, la ve pluridimensional. Y así pueden darse valores más o menos elevados, pero también pueden existir distintos grados de fuerza (o atractivo) valoral. Los valores más elevados son los más débiles, y los más bajos ejercen en cambio más energía o atractivo. La conciencia moral valora una vulneración de valores bajos (como en el asesinato) como más rechazable en comparación con los más ele­vados (por ejemplo, falta de respeto), y en cambio se alaba más el cumplimiento de los valores elevados que el de los inferiores. La intensidad de la vulneración del valor revela su fuerza, mientras que el mérito adquirido en el cumplimiento del valor elevado revela su rango.” 4


Es importante reconocer que el arte es el reflejo de la sociedad y que en las épocas anteriores la gente parecía ser que lo comprendía más, hablo desde las culturas primitivas hasta el arte del siglo XVII donde, en su mayoría, era considerado  sagrado.  Pero en  las obras sacras también nos enfrentamos con cuerpos ensangrentados, realzando siempre el sentido bélico, pues ¿qué podemos decir de todo el arte religioso donde vemos a un Jesucristo ensangrentado y crucificado?, ¿o las pinturas bélicas, donde el triunfo de una conquista se ve exaltado y considerado heroico?  Lo que sucede es que esos valores estéticos iban de la mano con la moral de la sociedad; y en el siglo XIX, al irse separando, las mismas sociedades  lo repudiaron y lo criticaron.


Ponemos siempre como crítica al otro;  en el fondo, sabemos con claridad que ese otro somos nosotros mismos pero que preferimos criticar al otro porque  nos es más fácil y mucho más cómodo.  Por medio del otro podemos visualizar el mundo considerándolo como algo externo a nosotros mismos,  por eso el éxito del cine y de la literatura.


El mito romántico sobre el artista ha perdurado, mito donde se cree que los artistas son seres aislados e incomprendidos y que no pertenecen a nuestras sociedades. Es ilógico pensar de esta manera, pues ellos, al igual que nosotros, son seres vivos que pertenecen, de alguna manera, a una sociedad, o, por decirlo bien, a una pequeña sociedad donde comparten visiones y puntos de vista; pasean por las calles, salen a las ciudades a enfrentarse con los mismos problemas de tráfico, ruido y estrés. Oyen la radio, escuchan las noticias ó leen el periódico; por lo que podemos afirmar que ellos sienten los mismos miedos y alegrías, e imparten juicios sobre lo que sucede en el mundo. La diferencia está en que los artistas son seres mucho más frágiles y sensibles; son considerados intelectuales, y la única diferencia con ellos, es que generalmente son tan sensibles que perciben su entorno con mayor claridad y se adelantan a su tiempo; por eso la mayoría son comprendidos postmortem, y por otras generaciones.

2.4) Käthe Kollowitz

Como resumen sintetizar que dentro del proyecto de la modernidad se gestaron estas vanguardias como símbolo de la fractura, no solamente en el ámbito cultural y literario, sino también a nivel social, ético, político, económico, entre otros ; a estas fracturas también se les conoce como “muertes” en el sentido que todo proyecto gestado y apuntado desde la Ilustración (movimiento que pretendía, por medio de la  razón, un proyecto que glorificaba al  progreso técnico  que intentaba una mejora en la vida del hombre, tanto en lo social como en lo moral )  se ve devastado debido a las atrocidades de las guerras y los cambios veloces. Estas “muertes de todo” indican que el siglo XX se enfrentó a movimientos incapaces de digerir y  entender debido a la velocidad con la que se desarrollaban y la poca durabilidad que tenían. Unos llegaban después de otros o, peor aún, se realizaban al mismo tiempo, por lo que la historia comenzó a perder su sentido del orden y de lugar.

Tomando como punto de partida a Baudelaire,  el iniciador de la época moderna, hasta los años ochentas del siglo XX donde se gesta la última vanguardia: el pop art, y el arte conceptual, diremos, en cierta manera, que  la obra de Helnwein  se ve enriquecida ya que  toma lo mejor   de cada vanguardia,  Pero él, con su  propia mirada y su talento logra creaciones geniales, profundas y desgarradoras.  Se debe hablar de influencias a manera de que todos los artistas en cierta forma siempre se ven influidos por algún otro.  


Uno de los méritos que merece Helnwein es el de ser  un artista visionario en el sentido que pudo expresar el poder de la comunicación y del mercado del arte a través de imágenes profundamente sublimes, aterradoras, de una manera estética, lo que  provoca  una  enorme seducción al  espectador. Con esto se nos revela un gran artista  del siglo
XX.

Sin dejar de defender la posición de Helnwein como un verdadero artista de  nuestro tiempo quisiera retomar a una artista alemana en la que fue una influencia directa en su obra.     Los dos se preocupan por hablar sobre la guerra, centrándose en la mirada infantil, en la inocencia y en la perversidad del hombre. Sabemos por medio de la instalación de Helnwein titulada: 48 Portraits hecha en los 90’ en donde elige a las 48 mujeres más destacadas e importantes en el período del siglo XX  que él, al integrarla en su instalación  reconoce una relación con su obra. La artista alemana Käthe Kollowitz nació en el año de 1867, en  Konigsberg, al este de Prusia, su interés por el arte fue a muy temprana edad; a los 14 años su padre la introduce al mundo del dibujo; a los 19 años viaja a Berlín para estudiar arte y posteriormente a Munich. A sus 24 años se casa con el doctor Kart Kollowitz  con quien tuvo dos hijos: Hans y Peter. Su escasa economía (vivía en un barrio muy pobre de Berlín) y la literatura de Zola son las herramientas que utilizó para expresarse artísticamente. Así comenzó a denunciar a través de la plástica temas de soledad, enfermedad, injusticia y rebelión contra las opresiones políticas que se desarrollaban en Europa.  La  muerte de su hijo en la primera guerra mundial fue el factor más importante para exponer su trabajo; decide enfrentarse a los temas oscuros y de denuncia a nivel social y político. Sus obras, desde luego expresionistas, muestran el sufrimiento de las madres en estado de pobreza sosteniendo hijos muertos o enfermos, hombres en el campo de batalla, la escasez de las aldeas; el miedo, la angustia y la soledad,  las causas que generan el control de  poder de las clases altas y la opresión de los gobiernos totalitarios. Sus temas intentaban ser la voz de la gente que no era escuchada y que vivía en condiciones  desfavorables. Tuvo mucho éxito como artista, aunque con algunas críticas debido a lo subversivo de sus temas  pues sus grabados, dibujos, litografías y esculturas fueron atractivas para él público, hasta 1932, cuando Hitler sube al poder y considera su obra como “degenerada”, por lo que debe renunciar a la academia de artes de Prusia de la que era fundadora y directora; y huye del país refugiándose en Dresden sin poder exhibir su trabajo; en ese período se dedicó mucho a la escultura hasta su muerte en 1945 a los 78años.


Además de la pérdida de su hijo, cabe mencionar que en el período de la segunda guerra mundial también perdió a su nieto en el campo de batalla esto la dejó completamente desmoralizada. En ese momento, su obra refleja aun más la denuncia y su postura en contra de la guerra, de lo que esta  provoca y de lo que llega a destruir, desde una vida hasta una familia y una sociedad. Su trazo preciso, sus colores siempre negros, sus claro oscuros reflejan ese disgusto, ese estado de ánimo gris, triste, sin brillo. Sus figuras entrelazadas, que se tornan asfixiantes, reflejan la nostalgia de un ser humano sin esperanza, sin ganas de vivir. Este es el motivo por el cual me atrevo a comparar la obra de estos dos artistas; los dos provienen de la misma cultura, del mismo entorno social, de una Alemania fracturada, en la que a pesar de la falta de esperanza, de valores y de ideales  rotos Kollowitz y Helnwein intentan construir una vida. La misión de ser la voz de una sociedad o de toda una generación, es el ideal que persiguieron ambos; utilizando a los niños como discursos de denuncia, poniendo en juego  el papel de la inocencia, la pérdida de la individualidad en un país que solo veía seres uniformados.


Los dibujos hechos en tinta de Helnwein se acercan mucho al trazo de los grabados y de los dibujos de Kollowitz, en el pulso, en la línea, en la ausencia del color, en el dominio de la técnica y. como ya mencionamos antes, en la temática. Es importante mencionar  que Helnwein lo reconoce pues pone a esta artista como una de las figuras femeninas más importantes del siglo XX. Debo aclarar que sus vidas no tuvieron muchas similitudes,  sino que lo similar entre ellos son sus discursos estéticos y sus posturas en contra de la guerra;  Helnwein nace tres años después de la muerte de Kollowitz, por lo que podemos decir que son dos momentos históricos  muy importantes, por un lado, Kollowitz, denuncia el presente que se vivía en su época (mientras se gestan las dos guerras mundiales; y el cambio de siglo XIX al XX: Modernismo),  mientras que Helnwein mantiene el legado de Kollowitz  como la voz que continúa hablando de esa guerra pero ya no la juzga, en el momento de su gestación, sino lo que sucede después. Esa perspectiva es ya una visión con distancia en cuanto a cómo la mirada de la guerra ya es otra; genera un juicio que solo el después, que sólo el tiempo histórico puede hacer.


  Hablando metafóricamente diremos que Helnwein puede ser ese niño inocente que vino al mundo después de la guerra, y que aparece en la obra  de  Kollowitz como un ser en su presente, un ser que algún día ella pintó,  donde su rostro pretendía ser un mensaje para el futuro de la humanidad; también, diremos, y asumiremos, que esas criaturas que muestra Helnwein, mañana serán otras voces que por su condición seguirán siendo victimas que también hablarán. Aquí entra el juego del tiempo y la historia, de lo que apunta al futuro, la dirección en que va el mundo;  por eso la temática de los niños es muy importante; porque  el niño siempre tendrá una connotación que apunte hacia el porvenir, hacia el futuro. El arte de estos artistas cuestiona siempre a lo que vendrá después, pero tomando en cuenta lo que sucedió antes, por eso abordan la guerra: Kollowitz nos plantea lo que pasa mientras hay una guerra, y Helnwein nos dice cómo ve la gente esa misma guerra, dándonos mensajes que dicen: No se olviden de lo que pasó, ese recuerdo debe ser una memoria colectiva que pretenda hacer conciencia y revivirse día con día para que eso que sucedió nunca vuelva a suceder.


Diré entonces que la obra de Kollowitz se encierra más en el ámbito de la nostalgia como proceso en el que  las cosas están sucediendo, en el momento que se comienzan a gestar; hablo de los cambios sociales, políticos y la manera en como ella los vivió desde dentro, como si viera en el porvenir un camino borroso; por eso su arte es mas sensible; lo definiría como un claro-oscuro. Por su parte, la obra de Helnwein se instala en un grito mucho más pasional, mucho más desgarrador. Su obra se acerca más al ámbito de lo cruento, pues la visión que él tiene ya es de un momento histórico en proceso de digestión es la mirada sobre la guerra vista a distancia sin estar dentro de ella; es una mirada de enojo, de sátira y burla que busca generar conciencia y no nostalgia. Quiero aclarar que en ningún momento estoy hablando de una mirada que diferencie a estos artistas como uno mejor que otro; lo que intento explicar es que la visión que se tiene de las vivencias estando dentro y verlas y vivirlas desde afuera, de entrada son miradas distintas; pues es igual de doloroso el acto desgarrador que las consecuencias del acto;  se habitan de manera diferente; las dos son realidades que al afrontarlas se vuelven dolorosas.


Una cosa más, el tema de los niños en ambos artistas es paradójico; pues por un lado Kollowitz hace dibujos de madres devastadas debido a la muerte de su propio hijo, y habla por supuesto en nombre de todas las madres que vivieron historias similares. Helnwein, por su parte, nunca ha perdido a ningún hijo, y lo curioso es que él trabaja, en la mayoría de sus obras, con sus hijos como modelos para mantener su diálogo.

 

continúe al Capítulo III

o va a:

Introduction            
Capítulos:
Conclusion            

 

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